lunes, 18 de junio de 2012

Embarazo y alergia


Casi todos nosotros tenemos ideas preconcebidas sobre cómo va a ser el estar embarazada, pero hasta que no lo vivimos en primera persona no nos queda claro lo que significa realmente, al menos este ha sido mi caso. Ahora que me queda bien poquito para tener a mi niña en brazos, quiero contaros qué tal ha sido la experiencia como embarazada desembalsamad@.


La primera visita al ginecólogo estuvo marcada por los nervios habituales y las preguntas de primerizos que se nos ocurrían en ese momento. Hasta que llegamos al momento de completar el historial médico de la futura mamá. El ginecólogo ya conocía mi alergia al bálsamo del Perú, pero aún así se lo recordé y entré en más detalles sobre lo que comporta. Me escuchó atentamente, pero se centró más en la alergia a la penicilina, supongo que por “deformación profesional”. Respecto a la lista de alimentos que debo excluir de mi alimentación escribió, además de bálsamo del Perú, alimentos ácidos (a esto se le llama capacidad de síntesis). En ese mismo momento hice nota mental “poner un tupper de comida segura en la bolsa del bebé”. 

Debo añadir que también me sugirió que al hacerme el test O'Sullivan, hablara con los encargados del laboratorio sobre la composición del brebaje que debería beber. Cuando llegó el momento, se portaron muy bien conmigo, llamaron al laboratorio farmacéutico para preguntar la composición y al final me prepararon un disolución con agua y glucosa para no correr riesgos, no sin antes llamarme a casa para avisarme que ya lo tenían todo listo y que no me preocupase (¡bien por la sanidad pública!).

Paralelamente hablé con mi alergóloga y me dió algunas pautas a seguir. Me recomendó seguir una dieta de evitación estricta, intentando no correr riesgos innecesarios: ante la duda, no se come. También me tranquilizó diciendo que en caso necesario podía tomar Loratadina sin riesgo para el bebé. La verdad es que en estos meses he tenido muy pocos sustos (algún intento de “envenenamiento” que recuerda a los episodios vividos por Celia de Historias Celíacas) y que pude controlar fácilmente. Pero las 4 veces que me he tomado la medicación, me sentí muy intraquila hasta que en la siguiente visita me confirmaban que todo iba bien.

He sido afortunada porque el resto de mis alergias se han comportado este año, casi no he estornudado, así que he pasado una primavera bastante buena. Mi principal problema ha sido una anemia que me ha tenido agotada durante estos meses. Ha sido aquí donde se ha puesto de manifiesto lo poco preparados que están los médicos generalistas o no alergólogos para tratar pacientes alérgicos. Como sabeis, con la alergia al BdP deben evitarse cítricos, y parece ser que ningún médico piensa en ello cuando te dan las pautas para tomar hierro... y lo peor, es que no te dan alternativas para aumentar su absorción. Así que debes buscarte la vida e improvisar. Lamento deciros que lo único que he podido hacer es tomar el hierro una hora antes de desayunar cada mañana y asegurarme que los alimentos que sí puedo comer contengan hierro y vitamina C.

Ahora que estamos en la recta final, confieso que me preocupa bastante mi estancia en el hospital. Hace una semana hablé con la comadrona y le dí una lista resumen de todas mis alergias. Me tranquilizó mucho ver que lo iba apuntando todo y mostraba interés. Aún así, tengo galletas seguras metidas en la bolsa y a mi madre avisada para que vaya preparando tuppers con comida ;-P Pero eso, os lo contaré en otra entrada...

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